Archivo de la etiqueta: cine

Donde la inspiración te lleve…

Captura de pantalla 2013-10-28 a las 19.40.33

Decía Picasso que “la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando”. Muchos escritores confiesan que tienen unos hábitos de trabajo espartanos, muy parecidos a los de un trabajador cualquiera: se sientan en la silla a las 9 y se levantan a las 7, obligándose a escribir sí o sí durante ese periodo. La verdad es que nunca me lo he creído. Cuando se trata de escribir, encontrarte frente a una hoja blanca justo cuando tienes una gran idea ayuda a que no se te olvide, pero nada más. Obligarte a escribir es la mejor forma de que acabes odiando la escritura, para parir algo mediocre. Y lo mismo sirve para el resto de artes, o para los negocios. La inspiración es caprichosa y desordenada, y para servirte de ella debes jugar con sus propias reglas.

Regla nº1: Sé tu propia inspiración.

Toda obra creativa, desde un edificio a una empresa, pasando por un libro o una escultura, refleja gran parte de tu vida, de lo que eres. Por tanto, ser bueno, ser honesto y ser auténtico van a ayudar a tu inspiración a ser mejor. También ser un poco egoísta. Vamos a reconocerlo. Casi todos los grandes creadores de la historia han sido unos egoístas de mierda. Eso es así. Gente tan convencida de que lo que eran y pensaban era genial. Y por eso nunca iban en contra de lo que, en esencia, inspiraban. Quevedo era tan altanero como sus versos y hacía daño tanto con su espada como con sus rimas. Lennon se tomo tan en serio lo del “all you need is love” que dejó The Beatles por Yoko Ono. Sé auténtico y encontrarás la verdadera inspiración que necesitas, o sé un falso y sólo crearas amargura por vivir bajo una máscara.

Regla nº2: Sé sociable.

Estar encerrado en una habitación diez horas al día no va a ayudarte a crear una obra maestra. Aunque pocos lo reconozcan, las grandes ideas son fruto de la aportación de muchas personas que, en un momento dado, la inspiración une para ti. Steve Jobs imaginó Apple gracias a que Steve Wozniak inventó el ordenador personal. Stallone escribió el guión de Rocky después de presenciar un combate entre Muhammad Ali y Chuck Wepner. No se trata de conseguir muchos amigos, se trata de recibir muchas influencias. Y para eso hay que leer, ir al cine, ver arte, viajar… sociabilizarse con la obra de aquellos que ya han hecho grandes cosas o las están haciendo, recoger su legado y transformarlo.

Regla nº3: equivócate.

Antes que escribir, crear o inventar, es necesario vivir. Y la vida es, fundamentalmente, un viaje a ninguna parte donde aprendemos a conocernos mejor y a conformar criterios propios. Y en ese viaje, equivocarse es fundamental, al igual que lo es en el proceso de crear. Equivocarse implica que te has atrevido con algo, que has dado el primer paso. Luego vendrá corregirlo, perfeccionarlo, hacerlo mejor mientras te haces mejor (ver regla número 1).

Regla nº4: desordénate.

En muchas empresas tecnológicas, sueles ver a los ingenieros trabajar en cualquier lugar con su portátil. Muchos escritores escondidos tras montañas de libros. Esta regla no va gustar a la gente con la que vivas, pero es necesario moverse en busca de estímulos, es necesario crear tu propio espacio para desordenarlo, es necesario tener un horario para  romperlo constantemente. Porque así surgen las grandes ideas, después de pasar por la batidora todo lo que teníamos establecido en la cabeza. La inspiración no entiende de fichar, ni mide la productividad en horas. Arriésgate a bajar a esa cafetería y escribir en una libreta. Prepárate para que las mejores ideas se te ocurran mientras viajas en metro o te duchas. Así, cuando te venga la inspiración, te pillará trabajando, como diría Picasso.

Regla nº5: olvídate de estas reglas.

La inspiración no se puede circunscribir a unas reglas. Se puede ser creativo haciendo una foto familiar, poniendo la mesa o cortándole el pelo al gato. Simplemente es tener la ambición de querer expresar lo que eres en cada cosa que hagas. De esta forma, verás que tú mismo vas convirtiéndote en aquello que deseas ver a tu alrededor.

Etiquetado , , , , , , , , , , ,

No eres tú, soy yo.

Visto y no visto

Este es un mensaje dedicado a los editores de periódicos, a las agencias de viajes minoristas, a las productoras musicales, a las tiendas al alquiler de DVD, a las cadenas de televisión, a las salas de cine…

No eres tú, soy yo.

En serio. No te lo tomes a mal. Añoro el tacto y el olor del papel mientras repaso las noticias, pero… ¿de qué me sirve saber lo que ha pasado AYER si puedo enterarme de lo que sucede en el mundo en tiempo real? Y no es que tu periódico sea malo. Seguramente imprimas en el mejor papel y tengas en plantilla a los periodistas más preparados de la historia. Pero ya no soy el lector de antes, ya no sé conformarme con una sola visión de la realidad, quiero confrontar lo que dices, leerlo en otros sitios, dar mi punto de vista. Quiero tener la opción de crearme alarmas con las noticias que más me interesan a mí, como hace Google News, y luego compartirlas en Digg o Menéame. Ya no me vale el periódico.

Y sí, reconozco que antes no decía lo mismo. Cuando quería hacer un viaje, acudía a ti, a tu local lleno de fotografías con destinos exóticos y pagaba un poco más por ese billete de avión con tal de que tú me lo dieses en un sobre adornado con tus iniciales. Pero ahora puedo buscar yo el precio más barato en edreams o Skyscanner, y pagar la mitad. Y vale, la pantalla no me regala la sonrisa de tu amable empleada pero ya no me apetece desplazarme simplemente para pedir presupuestos cuando tengo todas las ofertas a un click de distancia.

No quiero que pienses que te engaño. Es verdad que antes no me preocupaba gastarme 20 euros en un CD de 10 canciones de las que sólo me gustaba un par. Y sigo queriendo pagar por la música, pero sólo por la canción que me gusta. Y quiero además que pueda reproducirse en todos los dispositivos que tengo para poder oírla mientras voy en el metro, mientras corro, mientras trabajo o en el coche. Sí, me he vuelto más exigente, pero también escucho más música que nunca gracias a Spotify, last.fm o SoundCloud, y eso hace que conozca a más artistas e invierta más en ir a conciertos. Claro que de eso se beneficia el artista, que recibe más dinero por su trabajo que antes, ¿no?

Oye, que no lo digo por discutir, pero no creo que te cuente nada que no sepas. Mira los videoclubs. ¿Te acuerdas de Blockbuster? Era la cadena de alquiler de películas y videojuegos más grande del mundo, con más de cuatro mil tiendas sólo en Estados Unidos. En 2010 quebró después de una lenta agonía cuando ya sólo contaba con escasamente 500 tiendas, incapaz de competir con las empresas de venta de películas y series por streaming como Netflix.

Y es que si pagando una cuota semanal puedo ver los programas y películas que más me gustan y a la hora que quiera, sin tener que aguantar esas odiosas interrupciones de los anuncios… ¿por qué voy a tener que conformarme con la televisión? ¿Por qué voy a conformarme con dominar el mando a distancia si puedo dominar el tiempo y la calidad de lo que veo?

Lo sabía. Sabía que ibas a apelar a la nostalgia. A la magia de ir al cine con una chica, invitarla a palomitas y cogerla de la mano mientras vemos la película. A la magia de ver Los Simpson en familia, cenando pizza en el salón de casa con el pequeño Bobby tirado en el sofá junto a nuestro Golden color canela.  Pues te voy a decir un secreto. El precio del cine ha subido un 48% en los últimos cinco años. Lo que antes era un entretenimiento ahora es un lujo que vale de media 7,08 euros la entrada. Si además le sumas las palomitas el resultado es que nunca tendré dinero para irme a vivir con esa chica, y mucho menos para tener al pequeño Bobby o alimentar a ese cabrón de Golden que me ensucia siempre el sofá cuando se sube. Ya no te cuento lo de pedir una pizza, que además me sale más barata si la encargo por Internet.

Sé que es una putada, pero lo cierto es que tengo más acceso a información, cultura y entretenimiento por Internet que a través de vosotros, los antiguos intermediarios. Si me quedara con vosotros sabría menos de lo que pasa en el mundo, viajaría una vez al año, escucharía menos música y vería menos cine y series que nunca. Sería, por tanto, más inculto.

Y yo no quiero eso para mí.

No te hagas sangre. No eres tú, soy yo.

Etiquetado , , , , , , , , , , , , , ,